Editorial:
ISBN: 9788419124180
Edición: 2022
Prólogo:
NOTICIAS
DEL OTRO LADO de Lorenzo R.
Garrido
Confieso: me he reconciliado con la poesía. Vuelvo a creer que, leyéndola, puedo ser mejor individuo, puedo agudizar los poros de esta piel de sensibilidad requemada. A pesar de que he dedicado más de la mitad de mi vida a hablar de literatura, sé que debo seguir hablando de ella para seguir mejorando. La culpa de mis inconveniencias es mía y de nadie más. Con todo, estoy convencido de que, con Noticias del otro lado, muchos, tan agnósticos como yo, pueden reencontrar la fe en los versos.
Este es el primer poemario de Lorenzo R. Garrido, alguien curtido en el periodismo cultural para quien, necesariamente, la literatura nunca le ha sido ajena. Me atrevo a decir que el libro es un auténtico cancionero (paradójicamente moderno) en el sentido clásico, en el sentido que instaura Petrarca y continúa Garcilaso de la Vega; es decir, partiendo en todos los casos de una separación amorosa, percibimos la cronología cotidiana, el recorrido por el irresoluble mundo que deja el desencuentro amoroso. Inmerso el poeta en el desamor, Lorenzo bucea y se acongoja en los pequeños momentos pasados en compañía de la amada y que, sin embargo, ahora, ya pertenecen a un paraíso inalcanzable.
Uno lee a
Lorenzo y llega a creer en las cualidades portentosas de sus palabras. Uno
llega a creer (y quiere que se cumpla el deseo del poeta) que sus versos quedarán vibrando
hasta lograr que se realice el prodigo, el regreso del ser querido. Dice Luis
Alberto de Cuenca en el prólogo:
«Y son un fruto tan bien
diseñado, y tan auténtico, y tan emocionante, que si este modesto prologuista
se convirtiera por arte de magia en el tú responsable del malestar que originó
la escritura de unos poemas tan desoladamente hermosos, lo tendría muy claro:
volvería, aunque fuese por un rato, al dulce yugo del amor perdido».
un poema abierto,
y mi noche
estos versos
que no lees».
Asumimos que, ni siquiera con el conjuro de la poesía, la amada será receptiva al tormento que provoca su ausencia en el poeta.
En su recorrido,
Lorenzo R. Garrido se agarra a lo cotidiano, a todo aquello que fue común en la
vivencia compartida, que pueden ser pequeñas costumbres o insignificantes
objetos; sin embargo, en todo ello se ha escrito la diminuta y enorme historia
de los dos, tanto del afligido autor como de la lejana amada.
Arriba aludíamos al cancionero.
Retomando la idea, el poemario traza su recorrido, añadimos que tanto interior
como temporal. La primera alusión que encontramos al tiempo está en el tercer
poema, “De qué hablo cuando hablo de amor”, y se refiere a la Navidad, a los
villancicos en soledad y continúa el inciso temporal, de esas fechas
traumáticas, en el siguiente poema, “Postal para un año nuevo”.
Valga como muestra la última
estrofa, de aire conceptista en los versos finales. “De qué hablo cuando hablo
de amor”:
que me atan a los sueños,
has secuestrado los villancicos
que silbo en la ducha
y me has dejado olvidado
como el árbol que no he puesto,
hablando de que siempre
hablo de ti».
A partir de aquí las alusiones
temporales se estiran, como leemos en “Conjeturas”: «cinco años después», o «que
dura ya diez años», este perteneciente a “Feria del Libro”. La línea
cronológica llega hasta el presente, el presente de la voz poética, es decir,
hasta el final del libro. Ese final se materializa en dos versos a modo de
corolario en el que se mantiene la esperanza al tiempo que la aceptación de que
ese «Mi amor:», con el que se abría el poemario, no regresará. Así, siguiendo
una estructura circular que empezaba en el mismo título, termina (si fuese
posible que los poemarios terminasen) en el último verso. Exacta imagen de lo
irreconciliable. Dicen los dos versos finales:
noticias del otro lado».
En cuanto a las reminiscencias
que el libro me ha despertado, entre otras, podría citar algunas imágenes de
nuestra Generación del 27, la Generación de Plata. Claro, dirá alguien, ¿en qué
versos posteriores no están presentes los poetas del 27? Recordemos aquel final
del poema de Jorge Guillén, “Las doce en el reloj”:
¡Las doce en el reloj!».
Lorenzo, como Guillén, también recrea la imagen
de la totalidad que representa la unión de las manecillas del reloj. Para ambos
es una meta: el objetivo último de sus aspiraciones. Si para Guillén es una
plenitud no exenta de peso existencial, para R. Garrido representa el reencuentro
de ese «Mi amor» y del poeta.
Dice Lorenzo R. Garrido en "Reloj":
se persiguen en la esfera del día
con el ansia de abrazarse,
de fundirse en una sola,
yo te sueño torpe,
incansable,
esperando que den las doce».
Otro poeta de la citada generación que se me ha
despertado en los versos de Lorenzo R. Garrido es Pedro Salinas. Tal vez su
presencia pueda rastrearse en la fuerza de los pronombres, sobre todo en el
pronombre /tú/ cuando aquel cita a la sin nombre y amada dama. Recordemos que la
fuerza de los pronombres, por lo que guardan en secreto, se comprime en una
sola sílaba de dimensiones extraordinarias:
de mi pulso:
tú,
siempre tú, orgullosa e invencible (…)».
Junto a los versos de “Una hebra de esperanza”,
podríamos juntar los de “La noche”, entre otros poemas en los que rastrear más ejemplos de la relevancia de los pronombres.
Algún paralelismo con Salinas creo que también transpira
el poema “Esta luz” o, por lo menos creo que llega cierto espíritu del autor
del 27 en las palabras del poema de R. Garrido. Los versos de Lorenzo me
conducen al poemario La voz a ti debida, en concreto al poema “No quiero
que te vayas dolor”. A ambos autores les queda un
rescoldo apagándose que avivan aferrados a la esperanza. En ambos la dicotomía
amor/dolor se unifica compartiendo lo último que les queda de la amada, aunque eso
sea el dolor.
Otros muchos aspectos y símbolos poéticos encontraremos en Noticias del otro lado, que el lector sabrá disfrutar, y, además, siempre con la exactitud de la palabra, donde lo superfluo no existe. Yo me quedo con el poema "Tu sombra", rico en simbología e imágenes.
se interpone tu sombra».
En conjunto, el poeta se convierte en un ser de transparencia corpórea: sentimientos fragmentados y recompuestos en cada expresión, la fuerza del verso frente a las ofensas de la realidad. Si la literatura, sabemos, ha de ser transparente, el género poético, más. Si no fuese así, sería una concatenación de palabras, ruido, en definitiva. Lorenzo R. Garrido ha logrado, a través del tema más universal, el del amor, prolongar una tradición, es decir, reforzar uno de los eslabones de la fina cadena que sostiene al mundo.

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