viernes, 25 de septiembre de 2015

En tanto que de rosa y azucena


Antología poética de los Siglos de Oro


A lo largo de estas nuevas páginas de Librosytal, voy a dedicarme al comentario de algunos poemas de Garcilaso de la Vega, Fray Luis de León, San Juan de la Cruz, Lope de Vega, Luis de Góngora y Francisco de Quevedo. La intención de alterar este espacio dedicado a la literatura contemporánea, no es otro si no el de facilitar a mis alumnos el estudio del programa oficial sobre literatura. Sé que todo comentario conlleva el riesgo de no coincidir con el punto de vista del lector, si fuese así, lo asumo de antemano y espero que entre el posible disentimiento, también se encuentre alguna conformidad. Muchas gracias.





Garcilaso de la Vega, a pesar de haber sido uno de los grandes poetas del Renacimiento, jamás pudo ver publicados sus versos, pues estos aparecieron en 1543 y él murió en 1503.




Contextualización



·         Introducción a los Siglos de Oro.
·         Estancia en Nápoles. Métrica italiana.
·         El soneto: Giacomo da Lentini (1210?-1260?)
·         Andrea Navagiero.
·         Contextualización de Garcilaso de la Vega.
·         Trayectoria poética y fuentes en Garcilaso de la Vega.
·         Isabel Freyre.
·         Paralelismo con Il canzoniere de Petrarca.
·         Neoplatonismo.
·         Conocimiento del mundo clásico.


Garcilaso de la Vega

Soneto XXIII

 En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
enciende al corazón y lo refrena;


   y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto,
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena;


   coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.


   Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera,
por no hacer mudanza en su costumbre.


Premisa

Para el comentario de este soneto vamos a seguir de cerca las observaciones de Edward F. Stanton, cuya traducción encontramos en el volumen II de Historia y crítica de la literatura española. En cuanto a la estructura del comentario, emplearemos la siguiente disposición:

  • 1.      Introducción
  • 2.      Tema
  • 3.      Estructura externa
  • 4.      Estructura interna
  • 5.      Análisis
  • 6.      Conclusión

1.      Introducción

Tenemos delante un soneto de Garcilaso de la Vega, poeta referente de la primera mitad del S. XVI. Conocedor de las formas métricas italianas, se lanza a la aventura poética de escribir. Es, posiblemente, el poeta más destacado del Renacimiento español. Poeta soldado, como tantos otros, que dejarán huella en la literatura española. 

2.      Tema 

Como buen renacentista, el tema predilecto de su pluma será el del amor. Sin embargo, en este poema no sería precisa la anterior afirmación. Aquí el amor se muestra en su vertiente más sensual. La dama se debate entre acceder o no a lo que la edad y el amor le ofrecen.

3.      Estructura externa 

La composición que nos ocupa el comentario es un soneto. Como es habitual, nos encontramos con los catorce versos endecasílabos, divididos en los dos cuartetos y los dos tercetos, con la rima consonante y cuya estructura es ABBA/ ABBA/ CDE/ DCE. Recordemos que los cuartetos no modifican la rima, en cambio los tercetos, sí. El requisito para los tercetos es que mantengan la rima encadenada, es decir, la presencia de la rima del primero en el segundo, sin importar en qué orden aparezca. 
     Todos los versos forman parte de algún encabalgamiento, del 1 al 11, el primero, y el segundo, para los versos 12-14.

4.      Estructura interna 

El texto se puede dividir, fundamentalmente, en dos partes, correspondiéndose la primera con los cuartetos. Aquí predomina la descripción física de la dama a la que se dirige el poeta. Podemos imaginarla físicamente, así como su aspecto juvenil. La segunda parte, alejada de los motivos descriptivos de la mujer, se puede dividir en dos subapartados, uno para cada terceto. El primero es un apóstrofe: el poeta se dirige a la dama. En el segundo, la intervención del poeta encierra el conocimiento y la experiencia que le llevan a afirmar lo que acontecerá, pero, a la vez prolongando el sentido que se apuntaba en los dos últimos versos del primer terceto.



Según Baltasar de Castiglione, Garcilaso de la Vega fue el caballero que mejor representó las características del cortesano renacentista.

5.      Análisis

En el primer verso ya nos encontramos con las metáforas esenciales del poema, rosa, azucena, que nos conducirán, por un lado, al aspecto físico de la dama, así como a la dubitación o lucha que acontece en su interior. Para ello, Garcilaso juega con el campo cromático y simbólico que encierran tales metáforas. Centrémonos en el color de las mencionadas flores y de la simbología cromática. En nuestra experiencia, básicamente, la rosa es roja y el rojo encierra pasión, intensidad, fogosidad, etc; por contra, la azucena es de color blanco a lo que unimos la pureza y, además, la contención. Ahí tenemos la incertidumbre que conoce esa dama del poema: dejarse llevar por la pasión, por lo que su juventud le pide, o bien, lo que, tal vez las formas sociales, la desconfianza o la razón le dictan. 
            Las metáforas citadas se refuerzan en los versos 3 y 4.

y que vuestro mirar ardiente, honesto,
enciende al corazón y lo refrena;

     En la mirada (v.3) convergen los dos aspectos, el de la pasión y el de la contención, que nosotros podríamos desgajar y oponer del siguiente modo, teniendo en cuenta la paradoja, mirar ardiente, honesto, recurso escogido por el autor para representar el debate interior de la dama: 

A rosa-ardiente-enciende                  B azucena-honesto-refrena

     No olvidemos que si enciende el corazón, este no es otro que el del poeta, por lo tanto, es ahí donde encontramos la presencia del poeta, aunque no sea esta presencia gramatical.
     Otro aspecto a valorar, relacionado con los recursos utilizados por Garcilaso, sería la hipérbole vinculada al amor, la pasión, etc. Leemos: enciende el corazón… El sentido de la hipérbole es intensificar la situación de la mujer, indicar los dos extremos, o sea, el sentirse zarandeada por la duda. Dice Edward F. Stanton lo siguiente:

El primer cuarteto sienta las bases estructurales del poema.

     Es importante destacar que ya en el segundo verso observamos que el poeta se dirige a la dama, vuestro gesto y que se repetirá en el verso tercero, vuestro mirar… Aquí el apóstrofe aporta plasticidad al texto, casi lo hace teatral y, sobre todo, nos insta a visualizar la escena en la que Garcilaso se dirige a la dama. En el primer terceto incidiremos en este recurso.
     Es significativo que el primer cuarteto se cierre con un punto y coma y no con un punto, lo cual consideramos que establece una continuidad entre los dos cuartetos, es decir, inciden en el segundo los aspectos relevantes ya anotados para el primero. Esta idea se refuerza en las primeras palabras del quinto verso, que constituye una anáfora: Y en tanto que, para coincidir los dos principios de los cuartetos. 
     La segunda estrofa prosigue con la descripción de la mujer. Muestra la belleza de los cabellos rubios y piel blanca, lo cual se acoge a la tradición petrarquista, pues presenta a una mujer que conocemos en el Renacimiento como la donna angelicata, cuyas características se incrementan a través de otra hipérbole: y en tanto que el cabello, que en la vena/ del oro se escogió. A esa intensificación de la belleza de la dama, el poeta le añade el movimiento de los cabellos para seguir acentuando la sensualidad, valiéndose de la gradación verbal del último verso del segundo cuarteto: el viento mueve, esparce y desordena.
      Llegados a los tercetos, nos encontramos con que la continuidad conceptual de los cuartetos se refleja en la continuidad sintáctica con los tercetos. Observamos que el segundo cuarteto queda abierto en el punto y coma final, con lo que se prolonga el enunciado a lo largo del primer terceto. Aquí observamos que, desde el primer verso hasta el final del primer terceto, todo es una oración, cuyo verbo más expresivo es el imperativo coged. Ahora el poeta utiliza el imperativo para dirigirse a la dama. ¿Es mandato, orden…? Se trataría de un ruego, un buen consejo del poeta, que nace de la experiencia. En este verso nos introducimos en una serie de metáforas vinculadas con las estaciones del año, fruto y primavera, y, aunque no lo cita, sí alude a las consecuencias de la estación invernal (v. 11). En el verso 9, primavera forma sintagma con alegre. A través de la personificación (alegre primavera) y del epíteto, el poeta recoge toda una tradición cultural alrededor de la alegría de la primavera. En el verso siguiente (V. 10), a través del epíteto dulce que acompaña al nombre fruto, se refuerza el concepto presentado en primavera. Todo ello contrastará con el verso 11 al aparecer las derivaciones del invierno: cubra de nieve la hermosa cumbre, aportando con ello la metáfora nieve, que representa las canas de la vejez, como también cumbre para referirse a los cabellos de la dama.
     Al iniciar el segundo terceto nos volvemos a encontrar con un verbo. Ahora se trata del futuro de indicativo, Marchitará, porque el poeta traslada la situación del presente al futuro para conseguir ilustrar lo que sucederá, inevitablemente. Es reflexión y es certeza, presentado mediante metáforas altamente connotativas. Garcilaso nos habla de rosa para poetizar la juventud; nos habla de el viento helado para aludir al invierno, la estación que se impone a lo anunciado anteriormente, donde era obvia la vinculación a la alegría y a la primavera. Y termina el poema con dos versos que forman un encabalgamiento que tiene valor de sentencia y aportan un valor universal e impersonal:
            todo lo mudará la edad ligera, / por no hacer mudanza en su costumbre.
     Estos tercetos, a modo de conclusión, cierran la opción de continuar. Es concluyente sobre todo porque se trata de una certeza rotunda. No se puede añadir más, pues es el punto donde debía desembocar la reflexión que presenta el poeta. Incluso en los últimos versos (13-14) el poema baja el tono elevado hasta aproximarse a la prosa. Edward F. Stanton dice que se trata de una reiteración de los versos 9-11. Lo considera redundante, básicamente, después de haber escrito Mudará (v. 12) volver a la misma idea, con la insistencia de hacer mudanza (v. 14). No olvidemos, por el contrario, que esos mismos versos alcanzan un valor rotundo y universal.



                                      todo lo mudará la edad ligera,
                                     por no hacer mudanza en su costumbre.


6.      Conclusión

 El poema se construye con una serie de oposiciones, de manera que se crean algunos grupos metafóricos, algunos de ellos, A,B y C, de carácter sensorial:


Pasión                                                Contención
A rosa/ardiente /enciende                  B azucena/ honesto/ refrena
            Juventud                                           Vejez
C alegre primavera/ dulce fruto        D tiempo airado/ nieve 

Los grupos A y C aportan valores positivos, vitalistas, incluso podríamos decir, renacentistas. Los grupos B y D se aproximan, según la intención del poema, a valores con carga negativa. El grupo de la contención, menos vitalista y más racional que el A, se ajustaría a valores más conservadores. En cuanto al grupo D, diríamos que representa lo inevitable, de lo que no se puede huir, luego el único consuelo que nos aporta la experiencia del poeta sería el de disfrutar la juventud.
 No olvidemos el uso de los apóstrofes para aportar plasticidad a la escena. Para desembocar, fundamentalmente en los tercetos, en el tópico latino del carpe diem, pues el poema se desarrolla en orden creciente, cuyo in crescendo alcanza su punto de mayor intensidad en los tercetos. 
Para cerrar el comentario, recordemos las palabras de  Edward F. Stanton:

El soneto de Garcilaso está vertebrado intelectualmente, y tiene además un lenguaje fluido y armonioso; cautiva la inteligencia al mismo tiempo que los sentidos. Como los ojos de la dama es a la vez apasionado y lleno de reserva, provoca y contiene al corazón al mismo tiempo. Su acierto estriba en la rigurosa estructura intelectual que se ha vestido con un bello lenguaje. Los dos principios, el intelecto y la retórica, aparecen así reunidos.





Bibliografía básica

Historia y crítica de la literatura española II. Coordinador general, Francisco Rico; coordinador del segundo volumen, Francisco López Estrada. Editorial Crítica, Barcelona 1980.
Edward F. Stanton, Garcilaso’s sonnet XXIII, Hipanic Review, XL (1972, pp.198-205)









No hay comentarios:

Publicar un comentario