domingo, 15 de noviembre de 2015

De una dama que, quitándose una sortija, se pica con un alfiler

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De una dama que, quitándose una sortija, se pica con un alfiler

Prisión del nácar era, articulado,
de mi firmeza un émulo luciente,
un dïamante, ingenïosamente 
en oro también él aprisionado.                          

5
Clori, pues, que su dedo apremïado[1]
de metal aun precioso no consiente,
gallarda un día, sobre impacïente,
lo redimió del vínculo dorado.

Mas ay, que insidïoso latón breve
10
en los cristales de su bella mano
sacrílego divina sangre bebe:

púrpura ilustró menos indïano
marfil; invidïosa sobre nieve,
claveles deshojó la Aurora[2] en vano.


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Contextualización
S. XVII
Barroco                                                                                
Gongorismo
Manierismo


Tema
La plasticidad cromática de la sangre sobre el blanco de la piel del dedo de una dama, cuando se pinchó con un alfiler.


Estructura externa
El presente poema es un soneto que se ajusta a la regularidad habitual. En este caso la estructura métrica es: versos endecasílabos, con rima consonante, que siguen el orden ABBA ABBA CDC DCD. Llaman la atención las siete ocasiones en las que aparece la diéresis, como licencia métrica consistente en forzar hiatos para que la medida de los versos sea regular.


Estructura interna
La composición se estructura en tres partes. La primera se corresponde con el primer cuarteto. En este, se nos presenta la escena en la que una dama sentía su dedo oprimido por un anillo, al tiempo que se observa la presencia del poeta.  En la segunda parte se cuenta lo que le aconteció a la dama, cuyo nombre es Clori: pincharse con un alfiler. La tercera parte la ocupan los tercetos, donde observamos las consecuencias de ese pequeño accidente.


Análisis
El recurso más utilizado por el poeta es el hipérbaton. Nos encontramos ante un poema que nos sirve de buen ejemplo de la poesía gongorina; es decir, una poesía compleja y hermética. Por ello en la sintaxis y en el léxico es donde más incide el autor, para buscar la belleza, si no la oscuridad del texto. Los hipérbatos y los cultismos son elementos destacados en la composición. Nos encontramos con abundantes cultismos, como «apremiado», «vínculo», «redimió», «púrpura», etc.
            Todo el primer cuarteto se ha formado con un hipérbaton, que trasladado a una sintaxis menos gongorina nos diría:
un dïamante, ingeniosamente en oro también él aprisionado, era, prisión del nácar articulado, un émulo luciente de mi firmeza.
            La profusa utilización de la metáfora también es propia de la poesía gongorina. En el primer cuarteto nos hallamos con algunas, que vamos a ir analizando. Dice el poeta «Prisión» (v. 1), para mostrar la imagen plástica de un dedo de la dama introducido en el anillo. En el mismo verso leemos «del nácar era articulado», para hablarnos del dedo blanco de la dama. Ya en el verso tercero observamos el término «dïamante», con el que se refiere tanto a la piedra preciosa como al poeta. La última metáfora que encontramos en la primera estrofa es, la ya fosilizada, «oro», que alude al metal y a los cabellos de la dama.
            Sin duda alguna el autor pretende crear una obra con tal abundancia de recursos, que conduzcan al aquilatamiento poético. Es la barroquización de la expresión por parte de Góngora, es el manierismo poético.
            La presencia del poeta la observamos ya en el verso segundo, que se complementará en el quinto con la figura femenina, «Clori», de manera que ya tendremos a los dos personajes de la composición. En esta segunda estrofa se detiene el autor en describir el acto de la dama al quitarse el anillo.
            Es importante destacar el hipérbaton que ocupa de nuevo toda la estrofa, que corrobora lo ya apuntado sobre la forma gongorina de la redacción del poema. De hecho, la estrofa incide en el ínfimo acto que realiza una dama al quitarse la sortija y pincharse con un alfiler; sin embargo, recurriendo a lo simbólico del anillo y a las connotaciones que encierra, podríamos llegar a pensar que ese acto de desprenderse de la joya, se deba no solo a la opresión en el dedo, sino que también, tal vez, está oprimiendo un aspecto relacionado con lo sentimental. Así, llevada la dama por un arrebato, se podría justificar la torpeza de pincharse el dedo. Un anillo es, como dice metafóricamente el verso 8,  un «vínculo», aquí, quizá, que la une a otra persona; luego desprenderse del anillo podría significar una ruptura amorosa. Todo ello se reafirmaría con el adjetivo que leemos en el verso 7, «gallarda», que podría recoger entre otros significados, el de resolutiva, a la vez que se intensifica en el sintagma «sobre impacïente».
            Decíamos que en los tercetos conocíamos la consecuencia de que la dama se hubiese pinchado con el alfiler. En plena exposición de lo sucedido, en el verso 9 nos topamos con la presencia de la interjección «ay». Y al lector le surge una duda, o tal vez una certeza, que no es otra que el carácter irónico y bufo del poema. La plasticidad de la escena nos lleva a visualizar los hechos: una dama decide desvincularse de una relación simbolizada en el anillo. Al quitárselo, presa de su estado iracundo, se pincha, con lo cual, el poeta, divertido, extiende todo el verso 9. Pues no solo es la parodia o la ficción de la interjección, sino que además se refuerza hasta el final del verso con la personificación del alfiler, al ser llamado «insidïoso latón breve», al tiempo que lo degrada a «latón».
            Este primer terceto todavía incide en recursos para ahondar en la misma escena. En el verso 10, observamos la presencia de la metáfora en el término «cristales» para aludir a la fragilidad de la mujer. Fragilidad acentuada en el sintagma «bella mano» e indirectamente en el adjetivo, «sacrílego», refiriéndose al alfiler, al tiempo que con el mismo calificativo personaliza al objeto causante del accidente, con lo cual nos guía hasta el verso 11, al considerar que el alfiler también bebe la sangre de la dama herida, en otra personificación. 
            Ya en el segundo terceto, de nuevo es el hipérbaton el que configura toda la estrofa, que a su vez, se compone de dos símiles. Ambas comparaciones nos conducen a momentos de plasticidad clásica: por un lado, al rojo de la sangre sobre el blanco; por otro, a la presencia de la diosa Aurora. No olvidemos que ya aparecían dos adjetivos que nos anticipaban la cualidad de la dama. En el verso 11 leíamos, «sacrílego», para referirse al atrevimiento del alfiler, y «divina» para calificar la sangre de la dama. En cualquier caso, la intención cromática crea una escena tal, que da como resultado la belleza, a través del contraste del color, que supera al rojo sobre el marfil e, incluso, al rojo extendido en el cielo del amanecer; con lo cual, se manifiesta también una hipérbole.


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Conclusión

Se trata de un soneto en el más puro estilo gongorino: sintaxis compleja, cultismos, metáforas… La escena que es motivo del poema puede ser intranscendente según la lectura que realicemos; sin embargo, puede ser la consecuencia torpe de un acto en el que la dama, presa del arrebato de una ruptura amorosa, se desprende del anillo y acaba pinchándose. Por otro lado, tampoco son desdeñables las valoraciones que clasificarían al poema como una manifestación de poesía burlesca; lo cual explicaría ese abuso manierista con el que se regodea el autor de su misma estética; es decir, como si se parodiase a sí mismo. En ese sentido se ha querido explicar la abundancia de íes y de diéresis que, mostrando una aliteración, podrían reproducir tanto la sonorización del lamento de la mujer, el grito en sí, como la representación gráfica del alfiler, explicación que aportó JM Blecua.
            Será en el segundo terceto donde el poema alcanza la máxima expresión poética, por lo tanto, consideramos que se trata de un poema ascendente.
            Se ha dicho que el poema pudiera ser el resultado de un encargo, más que un reflejo propio de las inquietudes del poeta; e incluso, se ha considerado un mero ejercicio poético.


Webgrafía

riviste.unimi.it/index.php/tintas/article/download/1798/2042

https://tirardelengua.wordpress.com/2011/12/15/de-una-dama-que-quitandose-la-sortija-se-pico-con-un-alfiler/





[1] Oprimido.
[2] Deidad romana que se identifica con el amanecer, equivalente a Eos en la mitología griega.

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